Este es el símbolo más querido de Bruselas. Una estatua de solo 50 centímetros que representa a un niño desnudo orinando en la fuente.
Son varias y diversas las leyendas sobre el origen de este símbolo, el caso es que hoy en día tiene una gran popularidad tanto entre los turistas como los habitantes de la ciudad. Hasta el punto que desde 1698 se disfraza la estatua en ocasiones especiales con trajes realizados especialmente para él (todos los trajes se conservan en el ‘Museé de la Ville’).
Situado entre las calles L’Etuve y Chene, al sur de la Grand Place.
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